27 de enero de 2008

Sabiñánigo (segunda parte)

Sabiñánigo es una ciudad cuyo destino se escribe sobre una hoja en blanco, y el ayuntamiento lo sabe muy bien:
Ya desde el mismo instante en que el sol se esconde detrás de Peña Oroel, sus calles toman una tonalidad diferente. Aún estando viva, aún siendo ya el momento del letargo y el descanso diario, sus calles siguen respirando parte de ese ambiente que le inunda a todas horas.

La luz interior de cada uno de sus habitantes se conjuga cómo la iluminación de sus parques. Verde y Azul, a los que sumándole el rojo de la luna, se obtiene una amplia gama cromática en un equilibrio extravagante.


En fin, buenas noches Sabiñánigo...