Agua
Es curiosa la herencia cultural, lo que puede llegar a contradecirse a si misma. Por un lado están los momentos más importantes del día, que son la salida del sol, y su puesta. Momentos en los que sales del hogar para realizar tus queaheceres, o momentos en los que vuelves para reunirte con tu familia. No obstante, nos aferramos a la luz (con un exceso de iluminación) artificial intentando alargar esas horas de sol.
En cuánto a la herencia cultural, es curioso también, el concepto de jardín. Sigue prevaleciendo en nosotros la idea musulmana de jardín, ese lugar en el que nos refugiamos para aclarar nuestras mentes, e incluso, al que nos acercamos para resguardarnos del calor veraniego.
Me parece una idea (la de lugar de recogimiento y refresco) estupenda, pero mi pregunta es la siguiente. ¿Por qué si nos resulta tan difícil concebir un parque sin agua fluyendo, seguimos haciendo parques de espaldas al Ebro?
Y aún diría más, ¿por qué si el agua nos aporta tranquilidad, serenidad y refresco, tiramos a los barrancos las cosas más insospechadas?
Bueno, os dejo con estas fotos que pertenecen al parque de la alegría, o de la felicidad o al parque familia felíz. (Con el nombre que tiene, como para acordarse)




